Desconozco cual es el formato original de “El Aprendíz”, pero desde mi punto de vista no ha cumplido las expectativas. Muestra de ello es el constante cambio horario, siendo relegado del Prime Time a horas casi intempestivas sólo dignas de la genialidad de Buenafuente.
Hoy voy a esperar - no se si por última vez- hasta las 00.15 para ver este “reality”.
La primera impresión, que todavía conservo, es que se trata de 12 o 9 niños de papá que se han visto enfrente de un puesto de responsabilidad de la empresa de un familiar. Jóvenes, aunque sobradamente preparados que no rondan la treintena que aseguran dirigir a 200 empleados. Sus actitudes chulescas y prepotentes les delatan y probablemente no han sabido nunca lo que significa aprender desde abajo.
No esperaba de “El Aprendiz” una clase magistral del Señor Bassat, sino pequeñas pinceladas de las claves de su éxito. Es evidente que, si sabes leer entre líneas, encontrarás esas pequeñas claves , pero son “a priori” insuficientes. No entiendo qué hacen doce muchachos/as con tantos másters e idiomas a sus espaldas vendiendo zumos, disfrazándose de payasos para atraer clientes, o vendiendo aceitunas en un mercadillo. Y lo que es peor, no entiendo como éstos peleles con tanta experiencia, preparación y futuro se prestan a hacerlo.
En mi caso, soy el administrador, contable, diseñador, redactor, secretario, becario y el constante aprendíz en mi agencia. Y en la soledad de este difícil camino, me consta que una vez fué su camino también - debo decirle, Señor Bassat: está despedido!














